lunes, 4 de febrero de 2013

CONTROL DE LECTURA


LOS TRAUMAS  A LO LARGO DE LOS SIGLOS
   
 En cierto modo, toda la historia la México ha sido traumática, se destacan ocho situaciones relevantes que pueden considerarse como ”los ocho traumas“. La conquista militar y religiosa fue un cataclismo que dislocó las bases de la relación con los dioses, el cosmos y el acontecer temporal es decir la edificación de lo nuevo y extraño aplastando, desacralizando y aniquilando lo más sagrado de los autóctonos, sus dioses.
     Los dioses de los vencidos se convirtieron los demonios de los vencedores y así la hazaña de los europeos redundó en la destrucción de todos los valores de los naturales. La doble conquista expulsó al indio como protagonista de la historia; lo borró y lo anuló, el desarraigo causó un repliegue y un desgano vital y en adelante el llenguaje indígena sería el silencio.
     El mestizo era un auténtico  “hijo de su madre” es decir no era aceptado ni en el mundo criollo al que aspiraba ni en el mundo indio que podía ofrecerle seguridad y calor. Durante la Conquista emerge el indio como protagonista del choque con los europeos y durante la Colonia es la india quien toma el pael protagónico. La sociedad colonial era una sociedad piramidal como la que más, dogmática, opresiva, ritual,  explotadora; donde “las ejecuciones de los reos… se hacín con la solemnidad de un oficio rreligioso”
     En 1753, por orden real de Carlos III se llevó a cabo la secularización de las doctrinas, retirando a los misioneros franciscanos, dominicos y agustinos el cuidado de los indígenas y a raíz de esto muchos quedaron como huérfanos, en el desamparo. Hacia fines del siglo XVIII toman cuerpo los movimientos proindependencia; protagonizados por los criollos a favor de sus propios intereses, no a favor de los mestizos e indios; pero los primeros hábilmente alborotaron a los segundos y a los terceros y así obtuvieron carne de cañón a precio de regalo.
     Para amedrentar a los mexicanos que demostraban tendencias más o menos  ostensibles a favor de la libertad, se recurrió a las armas que sobre las conciencias podía esgrimir todo sacerdote  adicto  a la dominación española. Encomendaron a un activo realista, Agustín de Iturbide, para que encarnara la Insurgencia y consumara la Independencia y ad hoc a aquellos que tenían la sartén por el mango les dieron todas las facilidades.
     Así, al cabo de once años ( de 1810 a 1821), la independencia se ha consumado  pero sus términos son muy diferentes a los que la revolución popular había planteado. La rebelión no propugna ninguna transformación importante del antiguo régimen. Ante las innovaciones del liberalismo reivindica ideas conservadoras. Sobre todo se trata de defender a la Iglesia de las reformas que amenazan y a las ideas católicas de su “contaminación” con los filosofemas liberales. De allí el apoyo entusiasta e incondicional que presta la Iglesia al movimiento; lo presenta como una cruzada para salvar a la “santa religión amenazada” y a Iturbide como un “nuevo Moisés” enviado por Dios.
     Entre 1854 y 1857 se dio la Reforma, mediante  la cual se trató de fundar ubn México moderno negando su pasado, con aspiraciones a una nueva y verdadera liberación nacional. El mexicano no quiere ser ni indio ni español, tampoco quiere descender de ellos. Los niega … la Reforma es la gran ruptura con la Madre. La Reforma culminó con la elaboración de la Constitución de Febrero de 1857, condenada a más no poder por la Iglesia, la cual prohibió (en marzo de 1857)que se absolviera en confesión a cualquier católico que hubiera jurado sobre la Constitución si no presentaba una retractación pública. Luego vino el Porfiriato con su nuevo feudalismo y con su paz sepultada. Hay orden cívico pero con deslumbrante riqueza para una aristocracia soberbia y cruel miseria para las muchedumbres de camisa y calzón blanco, para los peones acasillados, explotados vilmente en las tiendas de raya. La Revolución de 1910 fue un cataclismo que desquició el orden social del Porfiriato con el señuelo de la justicia, la democracia y la libertad.
     Al transcurrir el siglo XX, México sufrió otra conquista, el neocolonialismo del poderoso vecino del Norte con nos ha invadido con su diplomacia, sus trasnacionales, sus productos, sus consumistas, sus espectáculos, sus modas, su lenguaje, su american way of life, creándonos actitudes ambivalentes de admiración y coraje, de envidia y de rechazo.
     La gesta nacionalista que - tanto nos enorgullece – de la expropiación petrolera “fue promovida por los norteamericanos para expulsar a competidores europeos de México, provocar una disminución de las exportaciones de petróleo y lograr una dependencia tecnológica petrolera de México hacia Estados Unidos. Recién descubierta la riqueza petrolera nos esperaba otro trauma : el de las devaluaciones que pulverizaron el peso mexicano y el de la inflación galopante con el consiguiente empequeñecimiento implacable de los salarios.
     Y para rematar la cadena de experiencias traumáticas a nivel colectivo, surge el problema del control de la natalidad, exigido por la sociedad y reprobado tajantemente por la Iglesia Católica así como el del aborto  reprobado por es institución y por otros grupos en tanto que apoyado por otros mexicanos que lo miran como arena de modernidad y prenda de la necesaria emancipación femenina.

NUESTRA PSICOLOGÍA PROFUNDA
    
Base de las conductas de los individuos y de los grupos son, además de los pensamientos conscientes y claros, las emociones, las necesidades, las carencias  y los conflictos.
a)    La crisis de identidad. Ambivalencias
     Se entiende por identidad nacional la conciencia de determinados rasgos compartidos por la colectividad y la aceptación de un estilo de vida que incluye un peculiar y valores sistema de normas. En una sociedad colonial y de castas como la Nueva España, era imposible e impensable tal identidad.
     El exponente más genuino de la fusión de las razas europea e indígena, el mestizo, se consideraba hijo de puta o hijo de la chingada, es decir de la mujer  abierta, violada, burlada. Cabe mencionar que, en su origen, el uso de la palabra mestizo era despectivo.
     El niño mestizo recibía el calor, el afecto, la protección y la cultura a través del contacto con la madre indígena y con frecuencia, no conocía siquiera a su padre español y criollo. Así pues, la figura cercana, buena y positiva era precisamente la que representaba y encarnaba lo devaluado y despreciado.
     Parece que la historia se repite. Así como el mexicano de los siglos pasados admiraba y respetaba al conquistador español, ahora admira y respeta al yanqui; y en el fondo detesta a ambos De igual modo es ambivalente el sentimiento  del mexicano hacia la mujer, por un lado, la respeta y por el otro, la rechaza. El mexicano exhibe conductas machistas cuando dice: “mi vieja”, “vieja el que se raje”, “palabra de hombre”, “me voy a madrear al fulano”, “esto es un desmadre”, me importa madre”.
     No permite que el mundo exterior penetre en su intimidad; por eso, lo peor es rajarse; la peor ofensa  que se echa en cara a un mexicano es que se rajó o que se quiere rajar por que se abre. Las mujeres, en cambio, han sido consideradas  seres inferiores precisamente porque al entregarse se abren, se rajan.
     En las crisis de identidad se toma la forma de disimulo y se adoptan máscaras, por ejemplo: el valemadrismo es decir burlarse de sí mismo y aparentar que se ríe del fracaso o de la desgracia; los alardes, el mostrarse “muy hombre” y desafiar peligros innecesarios; el lenguaje procaz; los desplantes de superioridad que se manifiesta en el menosprecio a los indios, a los provincianos y a los “nacos”; la rebeldía contra el patrón, erigida en estilo de vida y de comportamiento laboral.
     México es país de máscaras, la dolorosa huella que han dejado en él siglos de manipulación, de mentira política, junto con el hecho de que se nos hizo creer que somos incompletos, que somos inferiores, ha provocado que los mexicanos nos escondamos, nos enmascaremos y que disimulemos.
     Encontramos a cada paso la mentira  institucional. En un desplegado de Excélsior (17 de junio de 1986) firmado por Francisco  Villareal titulado “ La mentira”: Somos un pueblo  enfermo y la raíz de nuestra enfermedad es la mentira; hemos perdido el valor de nuestro lenguaje… vivimos bajo el imperio de la mentira oficial, la mentira diaria: la mentira personal de cada uno. ¿Es posible un pueblo sano en una cultura de la mentira? ¿Es posible una sociedad libre formada por individuos que mienten de forma habitual, se estafan unos a otros, no cumplen sus compromisos, burlan la ley, solapan a los delincuentes y aceptan vivir como esclavos en tanto se les dé comida y pasatiempos.
     Estudios comparativos interculturales del doctor Rogelio Díaz-Guerrero presentan dos cuadros  interesantes por sus marcados contrastes: 1) El estadounidense: independiente, activo, individualista, firme, tenso, auto afirmativo, con alta necesidad de logro; 2) El mexicano: complaciente, afiliativo, flexible, dependiente, inhibido. Por fortuna existen recursos positivos para buscar y afirmar la identidad nacional que se observan en : los símbolos nacionales (bandera, escudo nacional, Virgen de Guadalupe, calendario azteca, etc), a condición de ser asumidos sin fanatismos; la común idiosincrasia; el folklore (ballet, música popular, antojitos, películas, artesanías barrocas, etc); lasobras de los grandes muralistas; el deporte (¿el futbol?).

b)    Religiosidad, superstición y magia
     No hablamos tanto de la religión como institución sino de la religiosidad como vivencia; no del hecho social (lo exterior) sino del fenómeno psicológico (lo íntimo). “México no es estrictamente un país católico; es un país sagrado” Para comprender la religiosidad del mexicano hemos de reconstruir su génesis allá en el lejano siglo XVI, en el que se conjugaron varios elementos heterogéneos es decir por un lado, el catolicismo español combativo de la Reforma y de la Reconquista que también era un catolicismo devoto; por el otro, la conversión masiva, forzada y acelerada, que no pudo dar lugar a una síntesis, sino sólo a un sincretismo mal encaminado; además , el método usado en las doctrinas y en los pueblos indios –con líderes paternalistas y sobreprotectores y al mismo tiempo, implacables contra el más mínimo conato de disidencia o emancipación-, ese dogmatismo que trató a las masas como menores de edad, forma parte de su religiosidad, del modo en que vive la religión.
     Todo esto sucedió en una cultura feudal que imponía la obediencia y la sumisión por encima de todo. El resultado lo encontramos en las características que presenta nuestra religiosidad popular reflejado en: el providencialismo, el ritualismo mágico, la superstición polifacética, el tradicionalismo ciego, el fatalismo disfrazado de resignación cristiana, el fanatismo, el culto a cristos cárdenos y destrozados, así como “mandas” y penitencias espeluznantes, el exhibicionismo en las bodas, bautizos, funerales, el utilitarismo mediante el doy para que me den.
     Una incorregible dependencia psicológica, una incapacidad de afrontar los problemas y “coger el toro por los cuernos” origina un clima de superstición y magia notando la diferenciación entre la magia que es agresiva en tanto que la superstición es pasiva, ésta última se limita a evitar situaciones que se consideran  dañinas y peligrosas.
     En México la ideología dominante es el nacionalismo; para las mayorías la Nación es cultura, mentalidad, mito y mesianismo. Encontramos en el Tepeyac una fe patriótica antes que una fe religiosa, una fe psicológica antes que una fe cristiana ; una proyección de carencias antes que una respuesta a mensajes celestiales.

c)    Actitudes ante el cosmos y ante la vida
     Es significativo que los héroes mexicanos son liberadores, no fundadores civilizadores, desafiantes agresivos, no pacientes constructores, mártires en trances de crisis, no sembradores en el diario laborar. A diferencia de la cultura protestante que enseña a encarar activamente los problemas, la herencia católica lleva más bien a sobrellevar pasivamente las situaciones difíciles y el estrés resultante.
     Un elemento importante de la cultura mexicana son las fiestas populares porque en ellas se suelen manifestar mecanismos compensatorios: la abundancia y el despilfarro van encaminados a contrarrestar la habitual estrechez y la carencia. En la fiesta  el mexicano se abre, aunque más que abrirse se desgarra, estalla, se abre el pecho y se exhibe y por supuesto, echa la casa por la ventana.

d)    Actitudes hacia la sociedad. La esfera moral
     En el panorama ético de la población mexicana destaca una nube de cinismos por ejemplo: la mordida, el soborno, las mil veces repetidas violaciones a la Constitución, la infidelidad conyugal, los “aviadores” que cobran un sueldo sin trabajar, los fraudes y la evasión fiscal, las trasgresiones a los reglamentos y el cinismo de los gobernados es decir  un pueblo amoral para un gobernante corrupto. La mayoría de  los mexicanos tiende a separar la esfera económica de la esfera moral.

e)    El mexicano ante la muerte
     México es el país donde menos se cree que los muertos se han muerto del todo. El mexicano frecuenta la muerte es decir la burla, la acaricia, la festeja, duerme con ella, juega con ella como si fuera su juguete favorito. El mexicano ve a la muerte como algo vivo; la indiferencia ante la muerte se nutre de la indiferencia del mexicano ante la vida. La vida lo ha curado de espantos.

LA DEPENDENCIA ANCESTRAL
a)    Cuadro general
     Por siglos la norma a lo largo y ancho de nuestro territorio fue la dependencia. Tras la destrucción de  nuestra cultura originaria en el siglo XVI no nos quedó otra opción más que lanzarnos en busca de la cultura- padre  y al no encontrarla, buscamos sustitutos imitando modelos extranjeros. El mexicano del México independiente acusa fuertes dependencias por ejemplo: a) Dependencia del gobierno b)Dependencia de lo divino o sobrenatural c)Dependencia de la familia d)Dependencia del medio ambiente e)Dependencia de las tradiciones f) Dependencia de la naturaleza.
b)    El fenómeno del paternalismo
Para quien sabe leer en clave psicológica, es claro que no negamos nuestra herencia colonial; no hemos superado el prototipo de padre ausente, ese que menosprecia a la mujer y contrarresta  ssu ausencia física con presencias esporádicas dominantes que pide acatamiento y exige reconocimiento de su imagen de hombre fuerte; el padre autoritario, hostil y agresivo, duro, macho pero que es idealizable e idealizado.

c)    Un pueblo manipulado
     La nación mexicana en todo momento ha sido y es una masa manipulada por unos cuantos; más que por verdaderas comunidades está repleta de muchedumbres anónimas, dependientes, casi como dependían los indios de sus “padres” europeos. Los ciudadanos aprendieron a pedir favores más que a exigir respeto por sus derechos. Para el mexicano respeto connota e implica obedecer, amar, sentir afecto y cosas semejantes en tanto que para el estadounidense respeto implica sentido democrático, admirar a las personas por sus cualidades, brindar oportunidades de expresión y de crecimiento, no inmiscuirse en la vida privada.
     El pueblo aguanta resignado, como si no hubier4a historia sino destino; como si la acción humana careciera de poder creativo.
     Mientras el mexicano tiende a ser auto modificativo y pasivo, el estadounidense es activo en su forma de confrontar los problemas de la vida, esto es, los estadounidenses tienden a ser hombres del futuro, mientras los mexicanos tienden a ser hombres del pasado









6 comentarios:

  1. importante la historia del mexicano y saber que tenemos un pasado muy agradable, como comentas que somos el unico pais el que celebra a sus muertos y se rie de su propia desgracia, sin embargo creo que en lugar de reirnos de lo que nos pasa, debemos enfrentarlo y saber como.

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  2. esta información proporcionada es muy importante ya que nos sirve como mexicanos conocer un poco mas de nuestra historia y conocer el deterioro que ha ido teniendo, entre otras cosas nos brinda información que nos llegaran a servir mas adelante.

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  3. considero que para entender al mexicano hay que saber desde sus origenes. Me pareció intersante la parte en la que mencionas que el mexicano paso por una crisis de identidad y esto de debe a quedesde épocas pasadas los mestizos no contaban con una figura paterna..pero a pesar de los traumas que sufrió nuestro pais podemos rescatar recursos valiosos como sus ferias patronales

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  4. pues es realmente interesante lo que podemos deducir de esta información... a veces se nos hace mucho más facil ocultarnos en el nosotros (como hago en este momento) y simplemente, dedicarnos a obedecer... considero que para entender al mexicano hay que saber desde sus origenes, y esto a su vez nos permitirá entender cómo poder intervenir en su dinámica actual

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  5. Es interesante lo que nos ofrece ésta lectura, salen a relucir muchos aspectos del mexicano que quiza algunas personas nunca nos habias puesto a pensar, lo cierto es que todas las cosas de nuestra historia, todo lo pasado de alguna forma influye en el presente y se nota en nuestro comportamiento

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  6. listo la encontre, haga caso omiso del correo

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